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niña con libros y un cartel que pone Help
14
JUN
2018

Llega el verano y las notas del colegio toman protagonismo

 

Yo recuerdo las tan ansiadas vacaciones de verano, donde mezclaba sentimientos de alegría, tristeza /nostalgia y nerviosismo.

La alegría surgía por las ganas de veranear con mi abuelo y mi abuela donde nos reuníamos mi primo, mi hermana y yo.

¡¡Que ganas tenía de montar en mi bici y esas meriendas de pan bimbo y nocilla…!!

La tristeza venía acompañada de despedidas de los y las profesoras y de todos y todas mis compañeros/as. ¡Qué bien me lo pasaba con ellos/as!, ¡echaría de menos jugar a la comba y a la pelota…!

Y el nerviosismo… como me afectaban los nervios…. ¡Tocaban las notas y ahí se demostraba si había tenido o no, un bueno curso!

 

 

Ahora lo pienso y yo tuve mucha suerte con mi padre y mi madre, me dejaban responsabilizarme en cierta parte de mis notas y me ayudaban si hacía falta en alguna de ellas… Siempre me decían:

“Una persona no nace aprendida  y debemos esforzarnos más en aquellas asignaturas que más nos cuestan…”

 

Eso se resumía en todo el curso escolar pero, cuando terminábamos las clases y te daban las notas te decían:

“Las notas son las notas, si te ha quedado alguna es porque hay que esforzarse y estudiar más”

 

A mí me parecía muy injusto que todo mi esfuerzo y capacidades se reflejasen en un insuficiente, suficiente, bien, notable y sobresaliente. A veces, estudiaba mucho y me salía mal el examen y por ello, suspendía… yo podía explicarlo en casa pero…

 

¡LAS NOTAS SON LAS NOTAS!

 

 

Actualmente, llevo varios años trabajando con personas con edades infanto-juveniles y sigue existiendo el mismo problema, todo se resume en las notas.

Si obtienes buenas notas, no tienes ningún problema académico pero, si tus notas van en decrecimiento hay que ponernos en marcha.

 

Siempre que viene un o una menor a los talleres grupales o a sesiones de Técnicas de estudio, les pregunto a sus padres y madres por qué necesitan este servicio y la mayoría me responde:

“No saben estudiar solos/as”, “Siempre dependen del padre o de la madre para estudiar y hacer los deberes”, “está bajando las notas”, “noto que no tiene motivación”, “no se apunta los deberes en la agenda”

 

También hago las mismas preguntas a los y las niños/as que inician el taller, algunas de las preguntas que hago son: ¿sabes por qué estás aquí?, ¿Sabes estudiar?, ¿cómo lo haces?, ¿te gusta estudiar?, ¿Qué quieres aprender en este taller?…

La mayoría de las respuestas son:

“No me gusta estudiar”, “Necesito que mi padre o mi madre esté conmigo para estudiar”, “Sin la presencia de ellos/as no me concentro”, “me aburre estudiar”

 

Cuando la mayoría de las personas me responden lo mismo, yo me pregunto ¿qué es lo que estará ocurriendo?

¿Todos y todas los y las niños/as tienen los mismos fallos?

¿Serán los padres y madres que les gustaría que sus hijos/as adquirieran herramientas que aún no tienen, ni han aprendido nunca?

¿Los colegios les ayudan en estas tareas?

¿Realmente han aprendido alguna vez a estudiar solos/as?

 

Un estudio de Piñero Jiménez y Rodríguez Pinzón (1998) muestran que, para que el rendimiento académico sea óptimo es necesario, una buena relación de cooperación y colaboración entre la Familia, la Comunidad y la Escuela.

Estos tres contextos son necesarios para el buen proceso educativo de un niño o una niña.

 

Si nos paramos a reflexionar cuando nace un niño o una niña estamos deseando que empiece a gatear y luego a andar. Pronto empiezan a correr y a explorar todo su mundo, cogen y tocan todo lo que está a su alcance…

 

Todo esto cambia cuando comenzamos el colegio, aprendemos nuevas normas como: no levantarte del sitio, no hables sin que te lo digan, pedir permiso para levantarse, no tocar si no te dan permiso…

 

Claro, esto en la mente de un niño o una niña, no es nada coherente con lo que hasta ahora, hemos estado haciendo.

Inconscientemente, aprendemos:

“NO SE PUEDE”, “NO PUEDES HACERLO”…

 

 

¿Estas frases realmente las interiorizamos tanto, que nos repercute en todas las áreas de nuestra vida?

 

Algo que también les enseñamos desde pequeños/as es la frase de “Pórtate bien”.

Queremos que nuestros/as hijos/as adquieran una responsabilidad y una serie de habilidades que, quizá cueste conseguirlas a según qué edades.

En este artículo te hablábamos sobre las etapas del desarrollo y el aprendizaje

 

Exactamente, ¿qué quiere decir: “PÓRTATE BIEN”?

 

Yo cambiaría la frase por “PÁSATELO BIEN”.

Le demostramos con ésta a nuestros/as hijos/as, que depositamos una confianza y que todas las herramientas y capacidades que poseen, van a ser las adecuadas en el momento en el que se encuentren. Debemos enseñarles a cometer errores y que aprendan a que todos los actos tienen unas consecuencias, ya sean positivas o negativas.

 

Esto lo relaciono también con los grupos de WhatsApp que los padres y las madres de Fulanito y Menganito tienen, para estar al tanto de todo lo que ocurre en el colegio.

Si Fulanito se ha dejado de apuntar los deberes en la agenda, vamos corriendo a nuestro móvil para preguntar a otros padres y madres. No queremos que vayan al colegio sin hacer los deberes.

Con esto, conseguimos que nuestros/as hijos/as no aprendan, ni valoren el hecho de que si hago algo que no debo, tendré una consecuencia negativa.

 

Debemos:

¡CONFIAR!, ¡¡CONFIAR!!, ¡¡¡CONFIAR!!!

 

 

 

 

¿Qué podemos hacer para mejorar el rendimiento escolar de nuestros/as hijos/as?

 

Visibilizar la percepción de la AUTOEFICACIA: Son los juicios que emitimos las personas sobre nuestra capacidad para llevar a cabo una actividad.

Si dotamos a los y las niños/as de una confianza sobre ellos y ellas y dejamos que actúen y aprendan de los errores, aumentarán su aprendizaje.

 

  • Ser conscientes de las ATRIBUCIONES: Son las creencias que tenemos sobre los éxitos y fracasos en una actividad. Siempre será mejor atribuir los aprobados de los exámenes a causas internas y estables (las habilidades y capacidades), que a causas externas e inestables (la suerte).

 

  • El REFUERZO POSITIVO: Si queremos conseguir un objetivo en nuestros/as hijos/as deberemos reforzar la acción inmediatamente después de realizarla. Con ello, conseguiremos que esa acción se repita en el tiempo. Debemos evitar los castigos que no produzcan ningún tipo de aprendizaje.

 

  • COMUNICACIÓN: Debemos comunicarnos con nuestros/as hijos/as para detectar a tiempo si ocurre algún problema relacionado con el colegio ya sea de tipo académico, emocional o social. Si no preguntamos a diario como se encuentran rara vez, sacarán a la luz esos temas. Hay que fomentar el dialogo en las familias.

 

  • Tener un buen RENDIMIENTO ACADÉMICO, puede conllevar también a tener problemas emocionales como ansiedad ante los exámenes, poca tolerancia a la frustración, problemas de sueño…

A veces, vienen personas a consulta que su alta exigencia a sacar buenas notas y la presión social que se ejerce sobre ellas, genera problemas de relaciones sociales, miedo a no conseguir un futuro con el que siempre ha soñado, miedo a la auto-decepción y hacia los y las demás, al fracaso…

Por ello, no debemos descuidar a los y las niños/as que sacan muy buenas notas, porque quizá lo estén consiguiendo con cierto malestar emocional.

 

Si poco a poco, conseguimos trabajar estos aspectos, aprenderemos a gestionar mejor nuestras emociones y las de nuestros/as hijos/as.

 

“La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original” Albert Einstein.

 

Si este verano quieres aprender, mantener o modificar habilidades relacionadas con los estudios, te proponemos nuestro proyecto Educativo – Emocional de Técnicas de Estudio de verano.

Podrás potenciar tu parte académica y tu parte emocional, para que juntas puedas aumentar tu rendimiento escolar.

 

 

¡Este puede ser tu momento del cambio y del de tus hijos/as!

 

 

Artículo redactado por Sandra Gordillo González, psicóloga A-2752 en junio de 2018.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Piñero Jiménez, L.J. & Rodríguez Pinzón, A. (1998). Los insumos escolares en la educación secundaria y su efecto sobre el rendimiento académico de los estudiantes. Bogotá D.C: Department of Human Development, the World Bank, Latin America and the Caribbean.

 

 

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