27
JUL
2017

Siento, luego existo (Inteligencia Emocional)

Desde siempre, la educación en las aulas españolas juega un papel muy importante en el alumnado.

La educación tradicional se ha centrado en desarrollar los conocimientos cognitivos, es decir, se ha volcado en el Cociente Intelectual (IQ)  el cual marcaba el éxito en nuestras vidas desde muy tempranas edades, y relacionaba el éxito académico con el éxito profesional.

 

 

Poco a poco la educación actual ha ido mejorando en estos aspectos y entiende que existe la necesidad de promover el desarrollo cognitivo, junto al componente social, afectivo, moral y emocional.

Numerosas investigaciones han mostrado como estos componentes se relacionan con la inteligencia emocional la cual es muy importante en la adaptación al medio, ya que juega un papel importante en la expresión, percepción y conocimiento de emociones, y en la regulación de los estados de ánimo (Fernández-Berrocal, Ramos &Extremera, 2001)

El concepto de inteligencia emocional  fue creado por el psicólogo Daniel Goleman, el cual lo define como la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos, es decir, es la inteligencia para el manejo de los sentimientos.

En adición a lo anterior, una persona con una buena base de inteligencia emocional, tendrá mejor desarrollo y ajuste en  variables de personalidad como la autoestima, la empatía, la extraversión y la apertura a los sentimientos.

En este sentido, por ejemplo, la empatía favorece el afrontamiento centrado en la resolución de problemas, mientras que la inestabilidad emocional se relaciona con el afrontamiento improductivo como la agresividad, entre otros.

 

 

Todas las personas evolucionamos emocional y socialmente durante toda nuestra vida, forjándose el desarrollo emocional desde edades muy tempranas, por ello es tan importante desarrollarlo desde el nacimiento.

Según las etapas de desarrollo en la que nos encontremos tenemos unas demandas u otras en cuanto a nuestros sentimientos.

 INFANCIA

 

En la infancia el desarrollo social está relacionado con el desarrollo cognitivo a lo largo de todo el ciclo vital. Es muy importante, por ello, trabajar las relaciones familiares y de amistad que se establecen durante esta etapa de crecimiento.

La familia es un contexto de socialización y desarrollo del/la niño/a, donde se enseñan valores, creencias, deseos, normas de educación…, donde todas ellas son imprescindibles para una buena adaptación del niño.

 

 

La amistad evoluciona diferente según en qué edades nos encontremos:

    • Primera infancia (0-2 años): Los/las niños/as eligen con quien mantener un intercambio de juego y manifestar un afecto positivo.

    • Etapa pre-escolar (2- 6 años): La amistad es tenida en cuenta por la cercanía de las personas que viven cerca de ti y por las personas que juegan contigo. Son amistades muy inestables  y dirigidas y/o controladas por los/las padres/madres o cuidadores/as.

    • Etapa escolar (6-12 años): Eligen como amistades a aquellas personas iguales que les muestran cariño, se preocupan por sus necesidades y demandas y generalmente son del mismo sexo.

Un buen desarrollo en ambas áreas supone una gran oportunidad que puede influir positivamente en el proceso de desarrollo-aprendizaje de los/las niños/as.

 

 

ADOLESCENCIA

 

La adolescencia (12-18 años) es una etapa entre la niñez y la vida adulta. En esta etapa se produce un desarrollo emocional, donde aparecen:

  • Búsqueda de identidad: Es la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a los demás. Cuanto mejor se desarrolle la estructura de identidad, la persona será más consciente de sus similitudes y diferencias de los otros, de sus puntos fuertes y menos fuertes.

  • Autoconcepto: Representación que el individuo construye de sí mismo  tras considerar y evaluar su competencia en diferentes ámbitos.

  • Cambios psicobiológicos, lo que produce un impacto tanto físico como psicológico.

  • Relaciones sociales más maduras con iguales de ambos sexos.

  • Adquisición de valores y ética social y moral.

  • Autoconocimiento emocional (o autoconciencia emocional)Conciencia de nuestros propios sentimientos y emociones y cómo nos influyen en nuestra vida diaria, es decir, es una habilidad que nos facilita comprender qué estamos sintiendo y por qué nos sentimos así.

“Me siento ……………… porque ……………………………………………..”

  •  Búsqueda de autonomía: Desvinculación afectiva de los/las padres/madres,  lo que produce un alejamiento de los lazos de dependencia familiar para pasar a formar parte del mundo adulto, estableciendo límites de sí mismo y de los otros. 

 

 

ADULTEZ


Una vez que ha finalizado la adolescencia, podríamos clasificar la adultez en varios estadios de desarrollo:

La adultez temprana (18-30 años): En esta etapa surgen conflictos importantes debidos al paso de la etapa de la niñez a la vida adulta.

Las personas en esta transición deben aprender a integrarse en el mundo laboral, lo que para muchas personas supone una gran decisión que conlleva a sufrir una gran tensión y estrés emocional.

También deben encontrar un grupo social estable que les ayude a seguir creciendo. Empiezan a tomar decisiones para independizarse en solitario o en pareja, y a querer o no formar una familia.

 

 

La adultez intermedia (30-65 años): En esta etapa las personas deben alcanzar y mantener cotas profesionales satisfactorias y desarrollar actividades de ocio adultas.

También deben aceptar y ajustarse a los cambios fisiológicos de la mediana edad.

Algo que supone un cambio importante en la emocionalidad de las personas, es la independencia de los/las hijos/as (Síndrome del Nido Vacío), donde los/las padres/madres comienzan a vivir una nueva situación en la que la crianza y la preocupación diaria por los/las hijos/as han finalizado.

 

 

La adultez tardía o senectud (Más de 65 años): Las personas en esta transición experimentan nuevas situaciones como por ejemplo, la jubilación. Ésta puede producir que algunas personas no se adapten a la nueva circunstancia, por lo que es conveniente estudiarla y planificarla antes de que se produzca.

La adaptación al declive de la salud y fuerza física, así como la vejez y la proximidad a la muerte, produce cambios psicológicos y sociales en las personas.

 

 

Consejos que te podemos ofrecer:

En Espacio Ítaca apostamos por una educación emocional a todos los niveles y para todas las edades, ya que, debido a la constante evolución por la que pasamos todas las personas a lo largo de todo nuestro ciclo vital, sería recomendable trabajar todos nuestros sentidos, emociones, pensamientos y conductas para adaptarnos de una manera satisfactoria a los nuevos cambios que se nos van planteando.

Fomentando las diversas inteligencias podemos conseguir la mejor versión de cada persona, si quieres saber cómo podemos ayudarte escríbenos a info@espacioitaca.com

 

Artículo redactado por Sandra Gordillo González, psicóloga A-2752 en julio de 2017.

 

 

 

 

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