Identidad de género archivos - Espacio Itaca https://espacioitaca.com Centro Sanitario de Psicología Mon, 12 Feb 2018 10:18:33 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.9.2 ¿Cuándo descubriste que eras hetero? https://espacioitaca.com/cuando-descubriste-que-eras-hetero/ https://espacioitaca.com/cuando-descubriste-que-eras-hetero/#comments Mon, 12 Feb 2018 10:17:36 +0000 http://espacioitaca.com/?p=5924   ¿Te ha chocado la pregunta? Claro, la sociedad tiene la costumbre de preguntar sólo eso a las personas con una orientación  diferente a la heterosexual. Es decir: gay, bisexual, lesbiana, pansexual…etc. Juliana Martínez, en su artículo “La obligación de ser heterosexual”, es decir, la obligación de que te guste una persona del “sexo opuesto” al tuyo, partiendo de Michael Warner, desarrolla el concepto de heteronormatividad enfocándolo en la manera en la que “la sexualidad se normaliza y se reglamenta en nuestra cultura y las relaciones heterosexuales idealizadas se institucionalizan y se equiparan con lo que significa ser humano”. Es decir: Considerar que la norma está en ser heterosexual (que te gusten personas del “sexo opuesto” partiendo de lo que se entiende socialmente por “mujer” y lo que se entiende socialmente por “hombre”) Dar por hecho que todo nuestro entorno es heterosexual: nuestros/as hijos/as son heterosexuales el vecino es heterosexual (salvo que tenga ramalazo) que la amiga de mi tía sea heterosexual (salvo que lleve camisa de cuadros y pelo corto) que mi profesora esté casada con un hombre (salvo que diga “mi pareja”, porque si no dice “novio” es que es lesbiana).   Dar y dar y dar por sentado, todo el rato, hasta que el estereotipo demuestre lo contrario.   Todo comienza desde el principio, desde el: “pero que guapo eres, seguro que tendrás muchas novias” “que guapa eres, seguro que irán todos detrás de ti”   o todas las combinaciones posibles pero en formato heterosexual, al hombre le atrae la mujer y viceversa. Y sigue con los dibujos, las series infantiles y las fotos de familias conformadas por parejas heterosexuales en los libros de la escuela.   En todas estas ideas hay lenguaje, hay preguntas, frases, imágenes en las que no hay cabida a nada más, donde no hay duda de lo que eres, porque lo que eres es heterosexual. Por ejemplo, si eres un “chico” te tiene que gustar una “chica”, por norma, de ahí que podamos hablar de la ya nombrada: heteronormatividad. Entonces llega ese mito del que poca gente se atreve a hablar y que creo que sigue existiendo: el “no vaya a ser que les desorientemos”   La sociedad tiene más miedo de confundir a las personas heterosexuales, que de invisibilizar a las que pertenecen a otras orientaciones. Como por ejemplo: que a una persona le guste otra de su mismo sexo, o ambos sexos. Una vez más, preocupándose sólo por la persona que cumple la norma social, la heterosexual. Por supuesto, nadie confunde a nadie. Sólo se trata de visibilizar la diversidad, entendida como variedad, para que todas las personas podamos vernos identificadas con algo. Que las personas elijan, ¿no?   ¿A qué tiene miedo la sociedad? ¿A confundir a las/os niñas/os o a que no sean heterosexuales?  Recuerdo una de las escenas de esta película (“Prayers for Bobby”) perfectamente. El miedo al rechazo, la invisibilización y la no aceptación entre otros muchos motivos, llevan a un joven adolescente y homosexual al suicidio. Tras esto, una madre conservadora abrumada por el dolor y el llanto, culpándose de no haber aceptado a su hijo a tiempo. Pero, ¿la culpa es de ella? ¿La culpa es de las familias? ¿O es la sociedad heteronormativa la culpable de esta situación?   Luego llega el instituto, un espacio más de producción y de reproducción de heteronormatividad. Y si no tienes suerte, te enfrentas a situaciones de discriminación y de acoso escolar: El “maricón” “pareces una chica” “me resbalo con el aceite” “marimacho” ” a ver si eres más femenina” “bollera”… te etiquetan.   Más y más lenguaje, con el que la sociedad te define, te presenta y con el que intenta molestarte. Junto a esta etapa, las charlas de “educación sexual” con fotos de parejas heterosexuales en las diapositivas de presentación, con una intención únicamente preventiva y donde no hay casi cabida a la erótica, a la afectividad o a la fantasía. Por tanto, con su buen interés preventivo, hablamos de ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), y de cómo poner un preservativo, para evitar embarazos no deseados, centrándonos en la penetración. Pero eso sí, la penetración vaginal.   Una vez más, invisibilizados/xs/as, gritando en silencio. Sigues creciendo y la heternormatividad sigue, claro. Estás invisibilizado/a o, como la sociedad prefiere decir, estás encerrado/a en un armario, y debes salir de él. La sociedad te encierra, pero tú deber salir. Un día debes sentar a tus padres/madres, amigas/os/xs… y decirles que eres homosexual, bisexual, pansexual… vamos decirles que no eres heterosexual, lo que habían dado por sentado. ¿Y tú no tienes que decirle a la gente que eres hetero? Toca decirlo y tienes miedo, miedo al rechazo. Y si lo aguantas medianamente bien lo cuentas. Y si no, lo ocultas. Y vuelve otra vez la suerte.   Inserte la frase “Yo tuve la suerte de que” en las siguientes oraciones …mis padres/madres son muy abiertos/as” …mis amigas/os me quieren mucho …fui a un colegio muy liberal Otra vez suerte, como si no fuera un DERECHO ¿sabes? El derecho a ser. Ser lo que seas, sin dar nada por sentado.       Y sigues creciendo y llega la sexualidad. En mi caso algo había oído, incluso porno había visto. Todo era sexo oral y penetración anal. Y YA. La diferencia está en que en esas charlas de instituto, os lo han explicado. Pero ¿Penetración anal? ¿Anal de ano? ¿Por ahí? ¿Y cómo? ¿Duele? ¿Hay que limpiarse? ¿Y a dónde acudes? A internet. A la información desinformada. A que te expliquen prácticas higiénicas como la lavativa, o a que te den consejos para que te duela menos. Pero eso, desinformada. Una vez más, con menos derechos. ¿Pero y quién penetra a quién? Sólo puedes dar (activo) o que te den (pasivo). O eso dicen.   Y no sólo eso, son las características que se atribuyen a cada rol. Si eres lo que socialmente se considera como femenino eres pasivo, y si no, eres activo. O aún mejor: aún queda […]

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¿Te ha chocado la pregunta?

Claro, la sociedad tiene la costumbre de preguntar sólo eso a las personas con una orientación  diferente a la heterosexual. Es decir: gay, bisexual, lesbiana, pansexual…etc.

Juliana Martínez, en su artículo “La obligación de ser heterosexual”, es decir, la obligación de que te guste una persona del “sexo opuesto” al tuyo, partiendo de Michael Warner, desarrolla el concepto de heteronormatividad enfocándolo en la manera en la que “la sexualidad se normaliza y se reglamenta en nuestra cultura y las relaciones heterosexuales idealizadas se institucionalizan y se equiparan con lo que significa ser humano”.

Es decir:

  • Considerar que la norma está en ser heterosexual (que te gusten personas del “sexo opuesto” partiendo de lo que se entiende socialmente por “mujer” y lo que se entiende socialmente por “hombre”)

  • Dar por hecho que todo nuestro entorno es heterosexual:

    • nuestros/as hijos/as son heterosexuales

    • el vecino es heterosexual (salvo que tenga ramalazo)

    • que la amiga de mi tía sea heterosexual (salvo que lleve camisa de cuadros y pelo corto)

    • que mi profesora esté casada con un hombre (salvo que diga “mi pareja”, porque si no dice “novio” es que es lesbiana).

 

Dar y dar y dar por sentado, todo el rato, hasta que el estereotipo demuestre lo contrario.

 

Todo comienza desde el principio, desde el:

  • “pero que guapo eres, seguro que tendrás muchas novias”

  • “que guapa eres, seguro que irán todos detrás de ti”

 

o todas las combinaciones posibles pero en formato heterosexual, al hombre le atrae la mujer y viceversa.

Y sigue con los dibujos, las series infantiles y las fotos de familias conformadas por parejas heterosexuales en los libros de la escuela.

 

En todas estas ideas hay lenguaje, hay preguntas, frases, imágenes en las que no hay cabida a nada más, donde no hay duda de lo que eres, porque lo que eres es heterosexual. Por ejemplo, si eres un “chico” te tiene que gustar una “chica”, por norma, de ahí que podamos hablar de la ya nombrada: heteronormatividad. Entonces llega ese mito del que poca gente se atreve a hablar y que creo que sigue existiendo: el “no vaya a ser que les desorientemos”

 

La sociedad tiene más miedo de confundir a las personas heterosexuales, que de invisibilizar a las que pertenecen a otras orientaciones. Como por ejemplo: que a una persona le guste otra de su mismo sexo, o ambos sexos.

Una vez más, preocupándose sólo por la persona que cumple la norma social, la heterosexual.

Por supuesto, nadie confunde a nadie. Sólo se trata de visibilizar la diversidad, entendida como variedad, para que todas las personas podamos vernos identificadas con algo. Que las personas elijan, ¿no?

 

¿A qué tiene miedo la sociedad? ¿A confundir a las/os niñas/os o a que no sean heterosexuales? 

Recuerdo una de las escenas de esta película (“Prayers for Bobby”) perfectamente. El miedo al rechazo, la invisibilización y la no aceptación entre otros muchos motivos, llevan a un joven adolescente y homosexual al suicidio. Tras esto, una madre conservadora abrumada por el dolor y el llanto, culpándose de no haber aceptado a su hijo a tiempo.

Pero, ¿la culpa es de ella? ¿La culpa es de las familias? ¿O es la sociedad heteronormativa la culpable de esta situación?

 

Luego llega el instituto, un espacio más de producción y de reproducción de heteronormatividad. Y si no tienes suerte, te enfrentas a situaciones de discriminación y de acoso escolar:

  • El “maricón”

  • “pareces una chica”

  • “me resbalo con el aceite”

  • “marimacho”

  • ” a ver si eres más femenina”

  • “bollera”… te etiquetan.

 

Más y más lenguaje, con el que la sociedad te define, te presenta y con el que intenta molestarte.

Junto a esta etapa, las charlas de “educación sexual” con fotos de parejas heterosexuales en las diapositivas de presentación, con una intención únicamente preventiva y donde no hay casi cabida a la erótica, a la afectividad o a la fantasía. Por tanto, con su buen interés preventivo, hablamos de ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), y de cómo poner un preservativo, para evitar embarazos no deseados, centrándonos en la penetración. Pero eso sí, la penetración vaginal.

 

Una vez más, invisibilizados/xs/as, gritando en silencio.

Sigues creciendo y la heternormatividad sigue, claro. Estás invisibilizado/a o, como la sociedad prefiere decir, estás encerrado/a en un armario, y debes salir de él.

La sociedad te encierra, pero tú deber salir.

Un día debes sentar a tus padres/madres, amigas/os/xs… y decirles que eres homosexual, bisexual, pansexual… vamos decirles que no eres heterosexual, lo que habían dado por sentado.

¿Y tú no tienes que decirle a la gente que eres hetero?

Toca decirlo y tienes miedo, miedo al rechazo. Y si lo aguantas medianamente bien lo cuentas. Y si no, lo ocultas.

Y vuelve otra vez la suerte.

 

Inserte la frase “Yo tuve la suerte de que” en las siguientes oraciones

…mis padres/madres son muy abiertos/as”

…mis amigas/os me quieren mucho

…fui a un colegio muy liberal

Otra vez suerte, como si no fuera un DERECHO ¿sabes? El derecho a ser. Ser lo que seas, sin dar nada por sentado.

 

 

 

Y sigues creciendo y llega la sexualidad. En mi caso algo había oído, incluso porno había visto. Todo era sexo oral y penetración anal. Y YA.

La diferencia está en que en esas charlas de instituto, os lo han explicado. Pero ¿Penetración anal? ¿Anal de ano? ¿Por ahí? ¿Y cómo? ¿Duele? ¿Hay que limpiarse?

¿Y a dónde acudes? A internet. A la información desinformada. A que te expliquen prácticas higiénicas como la lavativa, o a que te den consejos para que te duela menos. Pero eso, desinformada. Una vez más, con menos derechos.

¿Pero y quién penetra a quién? Sólo puedes dar (activo) o que te den (pasivo). O eso dicen.

 

Y no sólo eso, son las características que se atribuyen a cada rol. Si eres lo que socialmente se considera como femenino eres pasivo, y si no, eres activo. O aún mejor: aún queda el resquicio de la persona que te viene a preguntarte si eres el hombre o mujer de la pareja. Si eres la de camisa de cuadros y pelo corto, eres el hombre y dominas. Si no, eres la mujer.

¡Heterosexualizan nuestras relaciones de pareja!

Otra vez, heteronormatividad.

 

Pero a ver, vamos a centrarnos. NO TODO ES PENETRACIÓN ¿nadie iba a decirlo?

De ahí la importancia de ampliar las miras, de dar paso al término erótica y al afecto, porque son conceptos que no clasifican, no reducen, ni mandan. Sólo legitiman, legitiman el derecho a disfrutar, a explorar, a respetar y a escuchar a las partes implicadas en una relación.

Pero a ver, no me malinterpretéis. No quiero decir con esto que no te pueda gustar una cosa más que otra, ni a que nos tenga que gustar todo. A lo que voy es que me canso de la clasificación, de que si soy esto, no puedo ser lo otro. ¿Cómo estás tan segura/o/x de que todo lo que no te gusta, de verdad no te gusta? Quiero decir ¿hasta qué punto nos permitimos explorar lo suficiente, como para saber lo que nos gusta y lo que no? ¿Es un deseo real o es un deseo creado? ¿No creéis que nos perdemos muchas cosas que nos pueden gustar?

¿No?

 

Dejad que os ponga un ejemplo:

¿Recordáis a este personaje? Juan Cuesta, hombre heterosexual de familia y presidente de la comunidad, agobiado. Su mujer Isabel, el otro día, decidió, mientras mantenían una relación, meterle un dedo por el culo. Sin pensárselo corre a Mauricio, un vecino periodista y gay. Está agobiado, claro. Le han metido un dedo por el culo y le ha gustado. ¿Soy gay? Le pregunta. La risa asegurada.

¿Y esto es tan ficticio? ¿Esto es sólo de las series? El perineo (zona corporal próxima al ano) es una de las zonas más erógenas del hombre y que a ti no te guste jugar con tu ano, ¿casualidad? No lo creo. Y si me gusta soy gay, claro. Una vez más, las prácticas ordenadas y clasificadas en categorías. SI soy esto no me puede gustar lo otro.

 

Fuera de todo esto, si te encuentras en una situación de descubrimiento de una orientación distinta a la heterosexual:

-Habla de las cosas que te preocupan y te dan miedo, porque es normal que tengas miedo, vives en una sociedad heteronormativa.

-Trabaja tu autoestima y tu aceptación personal.

-Tómate el tiempo que necesites, no te obligues a contarlo ya si no quieres.

Si eres un/a/x familiar, amiga/o/x:

-No juzgues de primeras. Escucha a esa persona. Si te lo está contando es porque confía en ti.

-Igual necesitas tiempo. Lo entiendo, recuerda que vives en una sociedad heteronormativa.

-Aunque necesites un tiempo, recuérdale a esa persona lo que la quieres, o que no la rechazas por ello. Aunque te den tiempo y espacio, el silencio que se genera en el proceso de aceptación, puede ser incómodo para la persona que te lo ha contado.

 

En Espacio Ítaca podemos ayudaros si lo necesitáis. Nuestro equipo de profesionales crea un espacio de no enjuiciamiento para que os sintáis libres para hablar de lo que necesitéis.

 

Para terminar, os invito a luchar y a abrir las miras. Sólo en la consciencia y en la concienciación conseguiremos la victoria.

Este artículo corresponde a una parte de una realidad inmensa y diversa. Sabemos que existen otras realidades, en esta ocasión hemos hablado de esta realidad personal de un hombre cis homosexual.

 

 

Sergio Miguel Bellosta, Psicólogo colegiado A-2815

 

 

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Sin género de dudas: algunos conceptos necesarios https://espacioitaca.com/sin-genero-de-dudas-algunos-conceptos-necesarios/ https://espacioitaca.com/sin-genero-de-dudas-algunos-conceptos-necesarios/#comments Tue, 20 Jun 2017 05:57:46 +0000 http://espacioitaca.com/?p=5029 En Espacio Ítaca vigilamos con lupa nuestra comunicación, tanto con las personas como con los animales. Es la principal conexión que tenemos, la cual nos acompaña constantemente. A través de ella, hablamos y escribimos… y en efecto, escuchamos y leemos. Pero además, sentimos cuando hablamos, pensamos cuando escribimos, nos comportamos cuando escuchamos, y crecemos cuando leemos. La comunicación crea conceptos, palabras, frases que ayudan a nombrar y dar significado a objetos, personas, animales, hechos, instituciones, corrientes ideológicas, emociones, identidades, e infinidad de elementos. Así pues, con la comunicación construimos nuestra realidad, en la cual nos relacionamos.    Ilustración 1. Verborrea inconsciente y tóxica.   ¿Somos conscientes de la repercusión que tienen nuestras palabras? ¿Somos conscientes de la repercusión que tiene la inexistencia de algunos términos o la no utilización de terminología adecuada?   ¿Y quiénes nos relacionamos? Personas en constante evolución y crecimiento. Por eso necesitamos cada vez más palabras para poder comprender partes de nuestra realidad a la que no paramos de darle forma. Por ejemplo la Ley Benot, de 24 de Julio de 1873 fue creada específicamente para proteger a menores de las condiciones laborales en las que se les contrataba. ¡ BIEN ! La humanidad se daba cuenta de que la población infanto-juvenil no debía trabajar, así pues, se regulaba la edad, las condiciones y cada vez se daba más importancia al juego y desarrollo emocional de menores de 10 años. No está mal, por algo se empieza. No imagino tal cambio en 1873 si una buena polémica, la habría, seguramente.  Diferentes gobiernos, doctrinas, y maneras de ver la vida tendrían debates sobre tal regulación. ¿Y ahora, qué pensamos al respecto?  Ahora mismo, resulta sobrecogedor escuchar cosas como “explotación infantil” en algunos territorios del mundo, por lo que se entiende que nuestro pensamiento ha continuado ese hilo ideológico que quedó acuñado por la Ley Benot y acabó definiendo así una gran parte de valores y principios que sustentan nuestra construcción social de lo que queremos para nuestra propia humanidad. Efectivamente, cambios económicos, políticos, sociales y culturales, construyen nuestra realidad, la cual confeccionamos nuevamente  con nuestra comunicación.   ¿Pero que nos ocurre en el “mientras”? ¿Qué nos ocurre en el paso de una “forma de vivir” a “otra forma de vivir”? ¿Cómo es posible que no logremos que “hombres” dejen de matar “mujeres”? ¿Funciona nuestro sistema? ¿Qué sistema es ese? ¿De dónde sale? ¿De qué ideología partimos para construir leyes contra la violencia de género? ¿Nuestro pensamiento va al unísono de nuestra justicia? ¿Y viceversa? ¡ CLARO, AHORA LO ENTIENDO TODO ! ¿Cómo vamos a darle importancia a las palabras si no sabemos la repercusión que tienen? ¿Cómo vamos a ver el mundo si solo miramos el “azul” y el “rosa? ¿Cómo vamos a andar un nuevo camino, si pensamos que sólo existe el que ya hemos recorrido cientos de veces? Tenemos mucho por leer, para poder confeccionar algo nuevo. ¿Vamos al lío?    NOS TRAGAMOS UN CUENTO, QUE NO PODEMOS DIGERIR, Y POR SI FUERA POCO, ALIMENTA A SIGUIENTES GENERACIONES. Este cuento, nos presenta un “Modelo de género” llamado: MONOSEXUALIDAD. Que nos dice que nacemos con un “Sexo” el cual proporciona un “Género” y una “Orientación Sexual” asignada de serie. Pero … ¿qué significan estos términos exactamente?   G É N E R O Hace alusión a: los comportamientos, la anatomía, las actitudes, estilos y forma de vida que incluye tanto a  hombres como a  mujeres. Evidentemente,  con importantes cambios a lo largo de historia, no se atribuyen las mismas características a hombres y mujeres hace 50 años. De ahí, lo que nombraba con anterioridad de la eterna evolución de la humanidad y nuestra necesidad de actualizarnos a ella. Así como también, se perciben diferencias en función de contextos geopolíticos. No es lo mismo el significado que se atribuye a “hombre” y “mujer” en Kenia, Cuba, Croacia, Afganistán, Bolivia…Lo que demuestra que la “Construcción Social de Género” existe y que el cambio debe ser global. Por ejemplo, en el mundo occidental, los roles de mujeres y hombres han sido y son muy distintos entre sí. Casi como si se refiriesen a “dos especies distintas”. Ilustración 2. Cortados por el mismo patrón. Esta diferencia de género forma parte inherente de la organización de las estructuras sociales básicas, como son la familia y el trabajo, así como distribuyen desigualitariamente el cuidado,  la participación en el espacio público y la importancia de sus aportaciones sociales. Sin embargo, hay un matiz importante y muy interesante: Judith Butler afirma que sería muy simplista pensar que la categoría “sexo” se corresponde con la naturaleza o la biología, mientras que el género estaría situado en la cultura. Argumenta que el sexo es un concepto que se crea en la sociedad, no parte de ella. La idea de que el sexo es a la naturaleza lo que el género es a la cultura produce que concibamos a la “naturaleza sexuada” o un “sexo natural”, que en realidad, hemos designado socialmente. Por tanto, si la sociedad establece este concepto, el sexo, parece hacerlo como si hubiera un lugar previo (o prediscursivo) y casi “neutral”, donde más tarde actuaría la cultura para asignar significados concretos a ser hombre o ser mujer, a lo masculino y a lo femenino (Butler, 2007). >> En resumidas cuentas: Tanto el sexo como el género son conceptos que tienen lugar dentro de nuestra cultura.   S E X O ¿Sexo = herencia genética? ¿El “sexo” determina “anatomías”, “habilidades” y “aspectos”? El “sexo” nos da dos opciones, “hombres” y “mujeres”, ¿alguna más? Cuanto más se reflexiona conforme a este concepto y el anterior más lioso se vuelve el asunto. Si bien es cierto, que no hay que olvidar lo que Butler nos advierte: que ambos tienen que ver con la cultura, tanto el “sexo” como el “género”. Para hablar del “sexo” como categorización, tendremos que acudir a factores biológicos e información genética (genotipo) o como se manifiestan tales rasgos (fenotipo), pero atención nuevamente: la línea entre esta categorización y el género es bien […]

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En Espacio Ítaca vigilamos con lupa nuestra comunicación, tanto con las personas como con los animales.

Es la principal conexión que tenemos, la cual nos acompaña constantemente. A través de ella, hablamos y escribimos… y en efecto, escuchamos y leemos. Pero además, sentimos cuando hablamos, pensamos cuando escribimos, nos comportamos cuando escuchamos, y crecemos cuando leemos.

La comunicación crea conceptos, palabras, frases que ayudan a nombrar y dar significado a objetos, personas, animales, hechos, instituciones, corrientes ideológicas, emociones, identidades, e infinidad de elementos.

Así pues, con la comunicación construimos nuestra realidad, en la cual nos relacionamos. 

 

Ilustración 1. Verborrea inconsciente y tóxica.

 

¿Somos conscientes de la repercusión que tienen nuestras palabras? ¿Somos conscientes de la repercusión que tiene la inexistencia de algunos términos o la no utilización de terminología adecuada?

 

¿Y quiénes nos relacionamos? Personas en constante evolución y crecimiento.

Por eso necesitamos cada vez más palabras para poder comprender partes de nuestra realidad a la que no paramos de darle forma. Por ejemplo la Ley Benot, de 24 de Julio de 1873 fue creada específicamente para proteger a menores de las condiciones laborales en las que se les contrataba.

¡ BIEN !

La humanidad se daba cuenta de que la población infanto-juvenil no debía trabajar, así pues, se regulaba la edad, las condiciones y cada vez se daba más importancia al juego y desarrollo emocional de menores de 10 años. No está mal, por algo se empieza.

No imagino tal cambio en 1873 si una buena polémica, la habría, seguramente.  Diferentes gobiernos, doctrinas, y maneras de ver la vida tendrían debates sobre tal regulación.

¿Y ahora, qué pensamos al respecto?  Ahora mismo, resulta sobrecogedor escuchar cosas como “explotación infantil” en algunos territorios del mundo, por lo que se entiende que nuestro pensamiento ha continuado ese hilo ideológico que quedó acuñado por la Ley Benot y acabó definiendo así una gran parte de valores y principios que sustentan nuestra construcción social de lo que queremos para nuestra propia humanidad.

Efectivamente, cambios económicos, políticos, sociales y culturales, construyen nuestra realidad, la cual confeccionamos nuevamente  con nuestra comunicación.

 

¿Pero que nos ocurre en el “mientras”?

¿Qué nos ocurre en el paso de una “forma de vivir” a “otra forma de vivir”?

¿Cómo es posible que no logremos que “hombres” dejen de matar “mujeres”?

¿Funciona nuestro sistema?

¿Qué sistema es ese? ¿De dónde sale?

¿De qué ideología partimos para construir leyes contra la violencia de género?

¿Nuestro pensamiento va al unísono de nuestra justicia? ¿Y viceversa?

¡ CLARO, AHORA LO ENTIENDO TODO !

¿Cómo vamos a darle importancia a las palabras si no sabemos la repercusión que tienen?

¿Cómo vamos a ver el mundo si solo miramos el “azul” y el “rosa?

¿Cómo vamos a andar un nuevo camino, si pensamos que sólo existe el que ya hemos recorrido cientos de veces?

Tenemos mucho por leer, para poder confeccionar algo nuevo.

¿Vamos al lío? 

 

NOS TRAGAMOS UN CUENTO, QUE NO PODEMOS DIGERIR, Y POR SI FUERA POCO, ALIMENTA A SIGUIENTES GENERACIONES.

Este cuento, nos presenta un “Modelo de género” llamado: MONOSEXUALIDAD. Que nos dice que nacemos con un “Sexo” el cual proporciona un “Género” y una “Orientación Sexual” asignada de serie. Pero … ¿qué significan estos términos exactamente?

 

G É N E R O

Hace alusión a: los comportamientos, la anatomía, las actitudes, estilos y forma de vida que incluye tanto a  hombres como a  mujeres.

Evidentemente,  con importantes cambios a lo largo de historia, no se atribuyen las mismas características a hombres y mujeres hace 50 años. De ahí, lo que nombraba con anterioridad de la eterna evolución de la humanidad y nuestra necesidad de actualizarnos a ella.

Así como también, se perciben diferencias en función de contextos geopolíticos. No es lo mismo el significado que se atribuye a “hombre” y “mujer” en Kenia, Cuba, Croacia, Afganistán, Bolivia…Lo que demuestra que la “Construcción Social de Género” existe y que el cambio debe ser global.

Por ejemplo, en el mundo occidental, los roles de mujeres y hombres han sido y son muy distintos entre sí. Casi como si se refiriesen a “dos especies distintas”.

Ilustración 2. Cortados por el mismo patrón.

Esta diferencia de género forma parte inherente de la organización de las estructuras sociales básicas, como son la familia y el trabajo, así como distribuyen desigualitariamente el cuidado,  la participación en el espacio público y la importancia de sus aportaciones sociales.

Sin embargo, hay un matiz importante y muy interesante: Judith Butler afirma que sería muy simplista pensar que la categoría “sexo” se corresponde con la naturaleza o la biología, mientras que el género estaría situado en la cultura.

Argumenta que el sexo es un concepto que se crea en la sociedad, no parte de ella. La idea de que el sexo es a la naturaleza lo que el género es a la cultura produce que concibamos a la “naturaleza sexuada” o un “sexo natural”, que en realidad, hemos designado socialmente.

Por tanto, si la sociedad establece este concepto, el sexo, parece hacerlo como si hubiera un lugar previo (o prediscursivo) y casi “neutral”, donde más tarde actuaría la cultura para asignar significados concretos a ser hombre o ser mujer, a lo masculino y a lo femenino (Butler, 2007).

>> En resumidas cuentas: Tanto el sexo como el género son conceptos que tienen lugar dentro de nuestra cultura.

 

S E X O

¿Sexo = herencia genética? ¿El “sexo” determina “anatomías”, “habilidades” y “aspectos”? El “sexo” nos da dos opciones, “hombres” y “mujeres”, ¿alguna más?

Cuanto más se reflexiona conforme a este concepto y el anterior más lioso se vuelve el asunto. Si bien es cierto, que no hay que olvidar lo que Butler nos advierte: que ambos tienen que ver con la cultura, tanto el “sexo” como el “género”.

Para hablar del “sexo” como categorización, tendremos que acudir a factores biológicos e información genética (genotipo) o como se manifiestan tales rasgos (fenotipo), pero atención nuevamente: la línea entre esta categorización y el género es bien fina.

¿Por qué? Porque casi directamente, hacemos un compendio de características biológicas y decimos por ejemplo, esta persona que tiene estos genitales externos e internos es: hembra y por tanto, femenina (lo mismo con “macho” y “masculino”).

En la actualidad, esa perspectiva sobre el sexo está siendo profundamente rebatida: no es posiblemente afirmar que el sexo exista previamente o separado de la cultura. De hecho, se une a la evidencia de que en diferentes culturas no existen dos opciones sobre el sexo, sino que también se añade la existencia de bebes intersexuales, entre otras cuestiones.

Claro, porque ¿Qué ocurre si mis genitales internos corresponden a lo nombrado como “femenino” y mis genitales externos a lo “masculino”? ¿Qué sexo o género me corresponde? En occidente, todas las excepciones son debidamente re-catalogadas dentro del binario hombre y mujer, dando la sensación de estabilidad y permanencia de tal división,  si bien las personas siempre exceden estas categorías.

Por eso el sexo es un hecho complejo, que evidencia que se hacen juicios de valor sobre qué es una mujer o un hombre, quién y cómo cumple los requisitos para ser reconocido como tal.

A menudo, se ha dicho que el concepto de género es más útil que el de sexo para comprender las identidades y roles de las personas en sus vidas cotidianas, ya que señalan que tales diferencias han servido tradicionalmente para discriminar a las mujeres, así como para comenzar un debate importante sobre igualdad y la diferencia.

 

 

I D E N T I D A D    D E    G É N E R O

La “identidad de género” hace referencia a si una persona se identifica con el sexo que le asignaron en el nacimiento o no. Si no lo hace, sino se identifica con el sexo o género que le asignaron al nacer, será “persona trans”. Si es verdad que se identifica con lo que le asignaron: identidad de género, expresión de género y sexo asignado al nacer será: persona “cis”. Siendo así: Trans-sexual o Trans-género o bien Ci – sexual, Cis – género.

TRANS                               ENFRENTE DE – DEL OTRO LADO

CIS                                            JUNTO A – DE ESTE LADO

Nuestra querida sociedad nos dice que tenemos que estar súper de acuerdo con el sexo – género que nos asignaron.

Pero no os preocupéis, tenemos terminología para dar y regalar que nos ayudará a ampliar nuestra capacidad de mirar el mundo y acogerlo tal y como es: DIVERSO. 

¡ AH ¡

Que no os confundan diciendo que son “etiquetas”, porque las palabras las necesitamos.

Sino: LO QUE NO NOMBRAMOS, TENDEMOS A COMPRENDER QUE NO EXISTE y entonces otra vez nos veremos en ese cuento que no podemos digerir pero que relatamos por lo siglos de los siglos y amén.

¿Qué pasa si no eres ni “hombre” ni “mujer”?

 

Trans- sexual  – Trans – género

Se alejan del género-sexo que se les asignó al nacer, porque sienten un sentimiento fuerte de pertenencia a otro género.

Cuando hablamos de trans-sexual (han pasado por una transición y cirugía) y trans – género fue un término que apareció para romper con la patologización y estigma de las identidades de género no normativas (drag Queens, drag kings, hermafroditas, travestis, mujeres masculinas, hombres afeminados…etc.).

 

Intersexual – Intergénero

Desde la perspectiva médica, se suele definir como un conjunto de síndromes que producen cuerpos sexuados marcados por la “ambigüedad genital”, que incluye un amplio espectro de variaciones físicas, de cuerpos sexuados que varían respecto a las normas socio-médicas establecidas para cuerpos de hombre o de mujer, o que rompen con las consistencias esperadas socialmente entre los diferentes componentes de lo que consideramos “sexo” (cromosómico, hormonal, gonadal, anatómico, etc.)

Se prescriben intervenciones quirúrgicas, hormonales, y a veces también psicológicas, para “normalizar” los cuerpos intersexuados, para hacer que encajen en el dualismo sexual.

A diferencia de la transexualidad, las personas que se identifican como intergénero no se identifican ni como hombre ni como mujer.

Pueden verse a sí mismos como masculina y femenina, como ni masculino ni femenino o completamente aparte de estos géneros. Algunas personas tienen características del sexo opuesto, otras las tienen de ambos. Algunas ven su identidad como una de muchos posibles géneros más allá de masculino y femenino, mientras que otras personas ven el término como la posibilidad de englobar ambos géneros en uno, ser un tercer género o ser una persona sin género.

Intergénero no se considera una orientación sexual, sino un concepto relacionado con el género de las personas.

 

 

ORIENTACIÓN    SEXUAL    O    DEL    DESEO

La orientación sexual o del deseo, hace referencia al apego afectivo-sexual por personas del mismo género, de otro género o por personas en independencia de su género.

Esta orientación será más aceptada socialmente cuando se produce sobre personas del género opuesto, que cuando son del mismo o ambas opciones.

De hecho, se suele presuponer por error la heterosexualidad (heteronormatividad); de manera que algunas personas no la practican y por ello deben hacer un ejercicio de valorar si quieren mostrarse (o no) públicamente fuera de este patrón, o si esta cuestión de género, prácticas sexuales y orientación sexual genera cierta “inteligibilidad” que “heterosexualizar” a las personas, vinculando a los hombres con lo masculino y a las mujeres con lo femenino. (Butler, 2007).

De nuevo haríamos alusión a ese “Modelo Monosexual”, donde todas las personas son cis-género (están conformes con el sexo asignado al nacer) y son heterosexuales.

 

Pero menos mal que NO sólo existe la “heterosexualidad”. Tenemos palabras para entender diferentes orientaciones.

A continuación, exponemos algunos conceptos que sirven para que las personas puedan identificarse y tener su lugar en el mundo.

  • Antrosexualidad: Este concepto sirve para que puedan identificarse con él las personas que experimentan su sexualidad sin saber en qué categoría identificarse y/o sin sentir la necesidad de clasificarse en ninguna de ellas.

  • Asexual: término que hace referencia a aquellas personas que no sienten que la sexualidad sea una experiencia muy relevante para ellas. Así existe un movimiento social emergente  de personas asexuales que reclaman esta opción como una opción vital posible, y por tanto, ha de ser respetada.

  • Bisexualidad: Personas que se sienten atraídas afectiva y sexualmente tanto por personas de su mismo sexo, como por los del sexo opuesto. La discriminación específica hacia las personas “bisexuales” o a la noción misma de “bisexualidad”, se denomina: “bifobia”.

  • Demisexualidad: Personas que se identifican con la aparición de atracción sexual solo en algunos casos en los que previamente se ha establecido un fuerte vínculo emocional o íntimo.

  • Homosexualidad: Este concepto sirve para que puedan identificarse con él las personas que se caracterizan por la atracción sexual dirigida exclusivamente hacia personas del mismo sexo: gays y lesbianas.

  • Lithsexualidad: Las personas con este tipo de orientación sexual experimentan atracción hacia otras personas, pero no sienten la necesidad de ser correspondidas.

  • Pansexualidad: Personas que sienten atracción sexual hacia algunas personas, independientemente de su sexo biológico o identidad de género. La diferencia entre la pansexualidad y la bisexualidad es que en el segundo caso la atracción sexual se sigue experimentando a través de las categorías de género (hombre/mujer), mientras que en la pansexualidad no ocurre esto (pueden sentir atracción por personas cisgénero/cisexual o transgénero/transexual.

  • Polisexualidad: Se llama polisexualidad a la orientación sexual de quienes sienten atracción sexual, emocional y/o romántica hacia diversos géneros o sexos, sin ser por ello necesariamente todos los sexos y/o géneros de la misma manera o al mismo nivel. No debe confundirse con la pansexualidad ya que esta orientación sexual se refiere a sentir atracción hacia cualquier género.

  • Sapiosexualidad: Son aquellas personas que sienten atracción hacia otras cuando existe o hay un vinculo intelectual.

 

Hasta aquí hemos abierto un mundo lleno de posibilidades.

Hemos salido del rosa y del azul, y podemos pasar a ver qué tipo de “Corriente ideológica” puede encajar para poder reflexionar sobre la violencia de género.

¿Qué modelo ideológico nos podría encajar?

 

¿MACHISMO?NO

El machismo es una expresión derivada de la palabra macho, definido como aquella actitud o manera de pensar de quien sostiene que el varón es por naturaleza superior a la mujer.

 

¿HEMBRISMO?NO

Autoritarismo contra los hombres.

 

¿SISTEMA PATRIARCAL?NO

El término “patriarcado” es utilizado para describir una situación de distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la que los varones tienen preeminencia en uno o varios aspectos tales como la vida social, derechos sexuales, política, economía, salud…y de dónde nace la “violencia de género” y esa “construcción social de género”, que nos explica “qué es ser una mujer o un hombre” con todo lo que eso conlleva (manera de vestir, pensar, hacer, sentir, relacionarse con otras personas, incluidas en la heteronormatividad, y como decíamos antes, en el rosa y el azul).

 

¿FEMINISMO?NO ASUSTARSE, LEA Y REFLEXIONE:

Es una creencia y una lucha transformadora por la igualdad entre hombres y mujeres, en todos los ámbitos sociales, que se traduce en un movimiento social plural.

Ilustración 3 Frida Khalo: Feminista con Diversidad Funcional

Implica también concebir que las diferencias de género y la desigualdad entre las mujeres y hombres sean elementos fundamentalmente de la cultura occidental, al tiempo que, apuestan por su transformación.

 ¡ JUSTO LO QUE HEMOS HECHO EN ESTE ARTÍCULO!

Es un movimiento social diverso, que, conviene nombrar en plural, como feminismos, para visibilizar las diferentes corrientes, luchas y teorías que se recogen bajo este posicionamiento.

 

Consejos que te ofrecemos desde Espacio Ítaca

¿Qué pequeño –gran cambio podemos realizar para sentar las bases de un modelo que promueva la “no” violencia de género?

Eliminar los mensajes subliminales sexistas, machistas y patriarcales. (Como en este artículo)

No olvidéis que las palabras construyen modelos. Si queremos otra forma de funcionar, tendremos que hablar, escribir y así leer textos que representen la realidad social de forma igualitaria

(no sexista, como en este artículo)

 

¡ EJEMPLAZO PARA TERMINAR !

SEXISTANO SEXISTA

Los alumnosLos alumnos y las alumnas – El alumnado 

El solicitante de la becaLas personas becarias 

Los trabajadores  – La Plantilla; El personal de Trabajadores y trabajadoras

MinusválidoPersona con diversidad funcional

Los mayoresPersonas mayores o de la tercera edad

 

Eulalia Lledó “el lenguaje no es sexista en sí mismo, sí lo es su utilización. Si se utiliza correctamente también puede contribuir a la igualdad y a la visibilización de la mujer”

UTILICEMOS EL LENGUAJE DE FORMA CONSCIENTE

PARA CREAR UNA SOCIEDAD

RESPONSABLE, IGUALITARIA

PLURAL Y DIVERSA

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

 

 

Artículo redactado por Nuria Embid Marco, Trabajadora Social nº 2600, en junio de 2017

Ilustraciones 1 y 2 realizadas por la autora del artículo, Nuria Embid Marco

 

 

 

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